La muerte de un bebé confronta con uno de los dolores más difíciles de nombrar. Puede ocurrir durante la gestación, al nacer o en sus primeros días de vida; por enfermedad, complicaciones, aborto espontáneo o provocado, o como consecuencia de la violencia. Las circunstancias son diversas, pero lo que no cambia es la dignidad con la que debemos tratar el cuerpo de quien ha muerto.
En México es frecuente saber de recién nacidos, bebés en gestación avanzada e incluso embriones o fetos abortados cuyos cuerpos son tratados como desechos biológicos, abandonados en hospitales, en servicios forenses o en la vía pública. Una sociedad libre y justa expresa lo que valora en la forma en que trata a sus muertos, sobre todo a aquellos que no tienen a nadie que hable por ellos. La causa de fallecimiento o la falta de recursos económicos no debe significar falta de dignidad.
¿Por qué está mal la situación actual y qué dice la ley?
- Respeto a los cadáveres y productos de la concepción (Ley General de Salud): La ley vigente reconoce que los restos humanos, incluidos embriones, fetos y concebidos, no son objeto de propiedad y deben recibir un destino final digno (inhumación o cremación) con respeto y consideración.
- Falta de un mecanismo homogéneo para restos abortados y no reclamados: Aunque el Reglamento en Materia de Control Sanitario de la Disposición de Órganos, Tejidos y Cadáveres contempla estos productos, en la práctica no existe una ruta uniforme para que los restos de bebés abortados o no reclamados bajo custodia hospitalaria o de fiscalías reciban una sepultura adecuada.
¿Qué exigimos?
Hacemos un llamado a las autoridades sanitarias, forenses y de los gobiernos estatales y municipales para que implementen un mecanismo claro y uniforme que garantice una disposición final digna, que ningún bebé sea tratado como un "desecho sanitario".
- Protocolos de atención y trazabilidad: Crear procedimientos obligatorios entre la Secretaría de Salud, fiscalías y servicios periciales que aseguren el registro y destino final digno de todos los restos fetales y bebés abortados.
- Convenios con la sociedad civil: Permitir la colaboración legal de asociaciones e instituciones acreditadas para recibir, trasladar y dar sepultura a los bebés abortados o no reclamados.
- Espacios en panteones y exención de cobros: Habilitar áreas específicas en cementerios municipales destinadas a estos pequeños y exentar derechos cobrados para que el dinero no sea un impedimento.
La dignidad humana no concluye con la muerte. Por pequeño que haya sido su paso por este mundo y sin importar las circunstancias de su fallecimiento, todo bebé merece un trato respetuoso.
¡Firma ahora y exige a los gobiernos estatales y municipales garantizar una sepultura digna para que ningún bebé o producto de la concepción sea tratado como desecho!
Referencias: